Candidatos gay desafían los prejuicios en las elecciones de República Dominicana

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En una isla donde la homosexualidad sigue siendo un tema tabú y polarizador, tres hombres abiertamente gays se presentaron por primera vez a unas elecciones que se celebraron este domingo pese a contar con la firme oposición de los sectores más conservadores del país.

republica dominicana

Es la primera vez que se presenta a unas elecciones pero Yimbert Feliz Telemín, candidato a regidor por la alcaldía de La Romana, un municipio turístico en el sudeste de la República Dominicana, ya se siente ganador.

Cansado de bajar la cabeza y sentir vergüenza por su orientación sexual y de votar cada cuatro años a personas que le prometían ayudar a su colectivo y después se olvidaban de ellos, este abogado constitucionalista de 35 años fue el primer candidato abiertamente homosexual en postularse a unos comicios en su país, los del pasado domingo.

“Mi candidatura vende. La política que hago no es una política tradicional sino una política orientada a los derechos humanos, no solo de las personas LGBTI (gays, lesbianas, bisexuales, transexuales e intersexuales)”, explica al otro lado del teléfono Telemín, con el sonido de los cláxones como música de fondo.

Él fue el primero en anunciar su candidatura en un país donde la homosexualidad sigue siendo un tema tabú y polarizador, pero no es el único: a Telemín le siguieron Deivis Ventura, primera persona abiertamente gay que se postula al Congreso, y Eudry Jiménez que este 15 de mayo intentará ser elegido regidor.

Egresado de la Universidad de Puerto Rico, Telemín vive la recta final de la campaña con optimismo por el crecimiento en la aceptación que ha experimentado.

“Vamos luchando”, dice entre risas el candidato a regidor por el Partido Revolucionario Dominicano (PRD), que en septiembre del año pasado pactó con el oficialista Partido de la Liberación Dominicana (PLD), poniendo fin a décadas de antagonismo. En los últimos días la competencia se ha intensificado principalmente con los candidatos evangélicos que rechazan al colectivo LGBTI.

Con un programa electoral en el que promete la inclusión de los grupos en riesgo de exclusión y vulnerabilidad dentro de la política nacional, el reconocimiento de los derechos su colectivo, la transparencia municipal y mejorar las condiciones del sistema sanitario en La Romana, Telemín presiente que su elección es casi un hecho. Pero sin encuestas a las que aferrarse, admite que puede ocurrir “cualquier cosa” en las urnas.

A la candidatura de Telemín le siguió la presentación de Deivis Ventura, um maestro y activista por los derechos de la comunidad gay de 42 años que aspira a ser diputado por el municipio Santo Domingo Oeste.

Ventura, que sufrió en carne propia la discriminación -en 2008 fue forzado a abandonar su trabajo como profesor de educación cívica en un centro de estudios privado, luego de que hiciera pública su sexualidad-, no solo defiende la inclusión de las de la comunidad LGTBI, sino que pone en el tapete los problemas que enfrentan como al acceso a la salud, la educación, empleo digno o a la justicia.

Otro activista que saltó al ruedo de la política para aspirar a un cargo electivo como regidor por el Partido Alianza por la Democracia (APD), es Eudry Jiménez.

Comunicador social y comunitario de Los Alcarrizos, un municipio de la provincia de Santo Domingo, afirma que fue víctima de discriminación y ataques verbales por parte de algunos miembros de la clase política en su comunidad.

En su propuesta electoral, pone como principales temas la prevención del embarazo en adolescentes, la seguridad ciudadana y el respeto a la diversidad sexual.

Entre la inclusión y la homofobia

En un sistema político íntimamente ligado a la religión, la respuesta tras la presentación de las aspiraciones de los candidatos homosexuales de los sectores más conservadores no se hizo esperar.

The new US ambassador in the Dominican Republic and homosexual activist, James Brewster (C), presents his credentials to Dominican President Danilo Medina on December 9, 2013, during a ceremony at the National Palace in Santo Domingo. His appointment has been criticized, specially by local religious sectors. AFP PHOTO/Erika SANTELICES        (Photo credit should read ERIKA SANTELICES/AFP/Getty Images)

La arremetida, encabezada por las iglesias dentro del Consejo Dominicano de la Unidad Evangélica (Codue), incluyó también a los candidatos que expresaron su apoyo a la despenalización del aborto terapéutico, la educación sexual en las escuelas y el reconocimiento de los derechos de las personas LGBTI.

Uno de los blancos de la indignación de estos grupos que defienden los valores de la familia tradicional ha sido el embajador estadounidense James Brewster, un activista por la diversidad sexual, que arribó al país en 2013 junto a su esposo, Bob Satawake.

En marzo, la Conferencia del Episcopado Dominicano (CED) publicó una carta con 12 puntos en contra de Brewster y Satawake en la que exigían al Gobierno dominicano protestar formalmente contra Estados Unidos por la presencia del diplomático a quien acusan de “confundir” a la juventud y niñez dominicana presentándoles “un modelo distorsionado de familia” y de “menospreciar” la autoridad de leyes.

Los políticos más conservadores del país, como el diputado Vinicio Castillo Semán, también alzaron su voz en contra de lo que consideran la “agenda rosa” del emisario estadounidense que, considera, promueve “la homosexualidad en una nación forjada en valores cristianos”.

En general, los candidatos de los partidos derechistas Fuerza Nacional Progresista (FNP) y del Quisqueyano Demócrata Cristiano (PQDC) han mantenido en la campaña un discurso de exclusión en lo que se refiere al reconocimiento de derechos como el matrimonio entre personas del mismo sexo.

En el otro lado del espectro político, candidatos como la diputada Minerva Tavárez Mirabal (Minou), quien aspira a la presidencia por la Alianza Por la Democracia (APD) y Sergia Galván – aspirante a diputada por la Circunscripción uno -, por ese mismo partido, han enarbolado la defensa de los derechos de las personas LGBTI, desarmando así el esquema político que tradicionalmente ha imperado en el p

Pese a que en política sigue siendo una postura minoritaria, la sociedad dominicana ha experimentado cambios al respecto en los últimos años.

“Hay avances. No es cierto que la mayor parte del pueblo dominicano repele la orientación homosexual”, asegura el periodista Tyrone Dotel.

Sin embargo, según explica el comunicador que ha analizado los cambios en esta comunidad, el poder que mantienen las iglesias entre los votantes y las instituciones afianza la homofobia.

Tanto el Departamento de Estado de Estados Unidos como Amnistía Internacional, en informes publicados entre febrero y abril, reportaron violaciones a derechos, así como crímenes de odio, como asesinato y violación contra personas LGBTI.

Y en una encuesta Gallup de 2014, el 73 por ciento de los ciudadanos consultados dijo entender que existe discriminación en contra del colectivo.

Pero ningún Gobierno en la isla caribeña ha abordado este tema ni ha planteado la creación de normativas para evitar la vulneración de derechos o agresiones por homofobia.

Vía Univisión.com

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