Venezuela: Más colores y menos prejuicios para las personas trans

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Por Gustavo A. Henao (*)

En Venezuela etiquetar a una persona por su orientación sexual es “el pan nuestro de cada día”.

El sexo es un status social que se le da al recién nacido cuando el doctor le revisa los genitales al bebe. En la mayoría de los casos en el cuarto y el quinto mes, la madre ya puede saber el sexo del menor, bien sea: masculino o femenino, sin embargo hay casos donde las personas a medida que van creciendo no se identifican con el género que se les fue asignado al nacer y son denominados transgéneros, según Wikipedia.

En el 2013, un estudio publicado por el Centro de Investigaciones Pew, ubicado en Washington indicó, que el 51% de la población venezolana acepta la homosexualidad. Sin embargo, esa palabra no está asociada a los transgéneros, debido a que el primer término se relaciona con la orientación sexual y el segundo con las personas- tanto hombre como mujer- que  la identidad de género y el sexo biológico no concuerdan.

El psicólogo y Presidente de la ONG Amigos de la vida, Alirio Aguilera, comenta que se puede evidenciar que ambos términos en nuestro país son marginados por la sociedad heterosexual y más cuando la sociedad LGBTI “busca un empleo, un ascenso o un préstamo en un banco”.

Es por ello, que en Venezuela muchas mujeres “trans” por no tener el reconocimiento legal jurídico, se dedican al trabajo sexual ya que se le cierran puertas en el ámbito laboral.

La discriminación de las personas trans es de tal magnitud que aunque teniendo estudios universitarios como enfermeras, docentes, administración  etc. Solo son admitidas en sitios donde la permisibilidad cultural las tolera, como es el caso de manicuristas, estilistas, peluqueras, servicios de mantenimiento o meseras en locales nocturnos”, expresa Aguilera.

Sam Marín publicista, mercadologo y hombre trans que inicio su proceso de transición hace dos años atrás, no cree que las mujeres trans prefieran vender su cuerpo que trabajar en una empresa.

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Foto por Wilson Orta

“Lastimosamente ellas tienen mayor dificultad porque no es lo mismo masculinizar un cuerpo que feminizarlo, tienen mayor rechazo por ser las más visibles; también puede que sea porque muchas están desesperadas a lograr esa transición, lastimosamente caen en eso, no porque ellas quieran realmente”, reconoce Marín, mientras agrega que debido a que no puede ejercer su carrera profesional se dedica al comercio.

El director de Amigos de la vida, asevera que la selección del trabajo formal en contraste con el trabajo sexual depende de factores como las redes de apoyo con las que cuentan; bien sea familiares, parejas o  compañeras del mismo grupo transgénero.

“A las que se dedican al trabajo sexual una vez iniciados en este sector es muy difícil salir del mismo, en donde por lo general encontramos un `protector` que las defiende de los peligros de la zona, consiguen clientes y en muchas ocasiones les provee drogas ilícitas para mantener el control”, comenta mientras sostiene que las que laboran de forma independiente, con frecuencia son agredidas físicamente y verbalmente por las demás trabajadoras sexuales del sector, puesto que las dueñas de las plazas quieren mantener el control del sitio.

Oriana Arévalo, abogada penalista de la Universidad Santa María, indica que en Venezuela el trabajo sexual “no está permitido, sino que es castigable y es un hecho punible según el Código Penal Venezolano”, y comenta que la mayoría de las trans al ser discriminadas en el área laboral, acuden a los negocios de peluquería donde pueden desarrollar su personalidad libremente sin ser juzgadas y las que no les gusta el área de la belleza acuden a la prostitución.

“Es una actividad bastante riesgosa que se realiza bajo la mirada o la vista gorda de los funcionarios de seguridad del estado. Las trans que se dedican a la prostitución arriesgan sus vidas en las calles sin el menor vestigio de que alguien las pueda proteger y a merced del hampa y los delitos de género. No es una profesión legal ni protegida, sin embargo muchos venezolanos la toleran, hasta el 50% de la población, según los últimos estudios”, expresa la especialista en derecho penal.

Una encuesta publicada en una página web española que ayuda a las trans inmigrantes a su formación académica y entrar al mercado laboral, arrojó que el 55% de la población ejerce la prostitución, el 83% son mujeres y el 4% son venezolanas que viven en España.

Puertas cerradas

Se tomó una muestra de una mujer “trans” que fue a entregar su currículo vitae a cinco empresas en la capital, donde su imagen corporal es de una chica pero que en su currículo mostraba su nombre de pila (hombre), se esperó aproximadamente 20 días y no fue llamada. La misma persona, se desmaquillo, se vistió con una camisa manga larga, un jean azul y unos zapatos casuales negros de hombre y en menos de una semana lo llamaron para realizarle la entrevista.

Sam Marín dijo: que es difícil conseguir empleo en Venezuela debido a que “tú identidad no corresponde a lo que físicamente aparentas”, es por ello que “eso ocasiona que legalmente no podamos ser contratados”, indica.

A raíz de que no consiguió empleo de su profesión, comenta que actualmente trabaja como activista en la fundación Reflejos de Venezuela con el objetivo de brindar talleres a comunidades y empresas sobre la discriminación para así orientar a la gente “y ser vistos de otra manera”.

Por consiguiente, en la misma página mencionada anteriormente, expresa que los trans masculinos pueden acceder al mundo laboral de una forma diferente debido a que a la mayoría de ellos no se les aprecia su condición de trangénero; sin embargo todo cambia cuando tienen que presentar la documentación; por esta razón, muchos se quejan de que tienen que realizar trabajos dentro de la economía informal y no acorde a su formación académica.

Con relación a la información que da la página web, Aguilera argumenta que “las personas trans masculinos tienen más posibilidades de trabajo porque pasan inadvertidos, especialmente si están ya en el periodo de hormonación y se han vaciado las mamas”.

Al respecto, Arévalo indica que en nuestro país no hay una ley que prohíba a los trans trabajar, tanto en empresas públicas como en empresas privadas. “La Constitución de la República como norma suprema del Estado basa los derechos de las personas en la no discriminación, al igual que los convenios y tratados internacionales en los que Venezuela se ha suscrito con éxito. Sin embargo, no existen entes reguladores para que se cumplan estas normas, y allí podemos notar el vacío legal que llena a estas minorías que se encuentran en Venezuela”, asevera la abogado.

Además explica, que en la ley de trabajo y la ley de bancos indican que “entre los derechos fundamentales de sus trabajadores se conserva la identidad sexual”, sin embargo asevera que “los empleadores no toman en cuenta la ley y siguen con los actos discriminatorios”, dijo Arévalo mientras informa que actualmente se trabaja para que estas personas respondan civil y penalmente por la homofobia, la transfobia y los delitos de diversidad de género.

El psicólogo Alirio Aguilera, concuerda con la opinión de la abogado debido a que reitera que “no existen bases legales para no contratar a una persona trans, porque la constitución prevé  acceso libre para todos los ciudadanos”.

¿Qué hacer?

El  Artículo 21 de la Ley Orgánica del Trabajo para los Trabajadores y Trabajadoras (LOTTT) expresa textualmente que: “Son contrarias a los principios de esta Ley las prácticas de discriminación. Se prohíbe toda distinción, exclusión, preferencia o restricción en el acceso y en las condiciones de trabajo, basadas en razones de raza, sexo, edad, estado civil, sindicalización, religión, opiniones políticas, nacionalidad, orientación sexual, personas con discapacidad u origen social, que menoscabe el derecho al trabajo por resultar contrarias a los postulados constitucionales”.

En la Constitución de Venezuela, el artículo 19, 20 y 21, en el renglón uno, señala que el estado garantizará a toda persona el libre desenvolvimiento de la personalidad, así como todas las personas son iguales ante la ley y no se permitirán discriminaciones.

Es por ello, que Oriana Arévalo, abogada especialista en derecho penal explica que las personas que sufran de algún tipo de discriminación por su identidad sexual en sus sitios de trabajo pueden acudir al Ministerio del Trabajo y denunciar la situación.

No obstante, destaca que “resulta complicado demostrar que una empresa, ya sea privada o pública, rechace a alguien por su condición sexual; por que las empresas han creado sus propios mecanismos a través de los cuales manifiestan que el trabajador resulta no apto por diferentes motivos”.

También, recomienda a todas las personas “trans” que si se les vulnera el acceso a la fuente de empleo que vayan a los órganos reguladores para que expongan sus casos con el fin de que no permitan que se les prohíba el derecho al trabajo “que constitucionalmente tenemos todos los venezolanos”.

“Si una persona transgénero logra comprobar ante las autoridades que se está violando su derecho constitucional al trabajo, puede optar por el recurso del amparo constitucional, el cual consiste en la protección de los derechos por parte de los tribunales competentes”.

Apoyo vs bullying

En una investigación realizada por la institución Amigos de la vida, dirigida por el psicólogo Alirio Aguilera encontraron que las personas trans que no se dedicaban al trabajo sexual, tenían el apoyo familiar y entre sus metas existía la de tener una pareja estable, por lo tanto estas dos condiciones les proporcionaba la posibilidad “de tiempo y dinero para estudiar una carrera técnica o una profesión”.

Adicionalmente, también comenta que tenían la oportunidad de pagarse consultas médicas especializadas y su red de apoyo familiar o laboral les ayudaba a sacarse la cedula de identidad y pasaporte.

“En poquísimos casos el mismo Estado les proveía de trabajo como por ejemplo: laboratorios adscritos al Ministerio de Salud. Otras con mayor nivel cultural se dedican a la docencia como es el caso de la abogada Tamara Adrián,  o actividades artísticas como la fotografía o maquillaje para televisión”.

No obstante, el especialista en mujeres trans reconoce que el miedo a las burlas es el principal factor por el cual esta minoría no tienen el valor de entrar en una universidad con el fin de prepararse académicamente.

Adicionalmente acota que hay un problema en el país que no ha sido resuelto formalmente en cuanto a  “cuál de los baños debe utilizar una mujer Trans”.

“Nos relataba una participante en la investigaciones, que el Colegio Universitario de Caracas, en vista de los temores de ser agredida sexualmente en el baño de los hombres,  y las protestas de las mujeres para que no utilizara el asignado a ellas, tuvieron que habilitar un baño destinado a empleados administrativos para que una alumna trans pudiera utilizarlo de manera regular”.

Con relación a esto, el pasado 13 de mayo del presente año, el gobierno de EE.UU emitió un comunicado, específicamente en una carta, donde reseñaba que exigía que todos los distritos escolares del país permitan a sus alumnos transexuales usar los baños de acuerdo con el sexo con el que se identifiquen.

Según la Administración estadounidense indicó que la ley federal debería asegurar la no discriminación de género  y explicó que “deben proveer a los estudiantes transexuales igual acceso a programas educativos y actividades incluso cuando otros estudiantes, padres o miembros de la comunidad planteen objeciones o preocupaciones”, a diferencia de Venezuela que estas minorías prefieren no entrar a una universidad debido a que el miedo a las burlas es el factor principal para que no se preparen profesionalmente.

Soluciones

El psicólogo Alirio Aguilera plantea varias vertientes para romper los prejuicios para que las personas trans puedan entrar tanto en la universidad como en el ámbito laboral sin discriminación.

“El cambio de las políticas de Estado para atender a la población trans en los contextos de salud, y de Identificación y Extranjería. Luego la implementación de un porcentaje de personas trans en la nómina de empresas públicas o privadas como lo hacen para las personas discapacitadas. Y finalmente una campaña de sensibilización y educación permanente de los empleados públicos hacia esta población”.

A su vez la especialista en derecho penal, Oriana Arévalo, argumenta varias razones por las cuales los órganos del Estado incumplen la normativa estipulada en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.

“No existen órganos que se encarguen de cumplir y hacer cumplir las leyes y por eso muchas de las personas que lo manejan desde adentro hacen `lo que les da la gana` fundado en razones culturales, más que todo”.

Además, señala que otras de las razones es “la excesiva presencia de evangélicos en los órganos que regulan el poder público; ya sea en la Asamblea Nacional, Tribunal Supremo de Justicia y en los demás poderes”, así “como también la teoría comunista de este gobierno que ve la homosexualidad como `una perversión capitalista`.

Y por último insiste en que la ignorancia es el flagelo que más se conoce puesto que “las personas tienen miedo que salgan a flote los verdaderos temores de la propia sexualidad”.

Por esa razón, asevera que Venezuela “está muy atrasado en cuanto a estos temas con respecto a toda Latinoamérica” y asegura que el Estado debería ser garante de que se cumplan con cada una de las garantías y derechos constitucionales al pie de la letra, pero lamentablemente están enfocados en otras cosas y no en el bienestar de su pueblo”.

Vacunas sin inyección

En Caracas específicamente en la avenida Libertador hay una banda  que está operando delictivamente en contra de los transexuales. La cabecilla principal de esta mafia es la” Tati Wason” nacida en Puerto la Cruz en conjunto a “Sabrina la Maracucha” proveniente de Maracaibo, así lo informó Venezueladiversaac.blogspot.com.

La Banda delictiva se encarga de extorsionar, amenazar, causar lesiones y ubicar a los “trans” que posan en esta reconocida avenida de Caracas para cobrarles “vacunas”.

El dinero que tienen que pagar las trans para iniciarse en esta red de prostitución es de 20 mil bolívares fuertes o cuotas semanales que van desde dos mil a cinco mil bolívares fuertes. Además esta banda cobra “regalitos” que pueden oscilar entre los 7 mil y los 12 mil bolívares para colaborar con sus cambios físicos, según la página web.

En consecuencia, Oriana Arévalo, aclara que las mujeres trans que venden su cuerpo en dicha avenida, no “podrán denunciar el `cobro de una vacuna` por permanecer en determinado sitio ya que la prostitución es una actividad ilegal”, sin embargo comenta que si pueden denunciar siempre y cuando sus clientes o funcionarios públicos cometan alguna irregularidad como: agresiones físicas o verbales.

“En caso de que sean personas de su mismo colectivo, pues sin miedo deben acudir al Ministerio Público para realizar la debida denuncia formal, en el área de atención a la víctima. En el caso de los funcionarios públicos -generalmente son los policías quienes realizan estos delitos en contra de las chicas trans -, de igual manera la denuncia se realiza ante la sede de la policía administrativa correspondiente. Se les asignará un fiscal que persiga la acción, siempre y cuando no recaiga sobre la actividad sexual que realicen”, puntualiza Arévalo.

Vía Sinetiquetas.org

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