¿Quejas del departamento anal?

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¿Sabías que 3 de cada 4 pasivos no volvieron a querer penetrar a alguien y que el 31 % ni siquiera lo ha intentado? Quizás no les agradó la experiencia porque no fue higiénica. Aunque los activos han probado tener más estómago para soportar ciertas situaciones desagradables, ellos también han dado quejas del departamento anal. Por lo cual, debes preguntarte: ¿estás siendo lo suficientemente limpio?

 

El sexo anal involucra estimulación de distintas formas: manual, oral o la inserción del pene en el recto. El esfínter anal, que es el músculo exterior del recto, se tensiona normalmente cuando es estimulado, lo cual es una fuente de incomodidad física para el pasivo si no se trata con gentileza. En adición, el recto está lleno de bacterias que pueden causar infecciones al entrar en contacto. Dirígete a 5 cosas que no sabías del beso negro para más información.

He aquí unos consejos para que tengas en cuenta previamente al coito anal:

Un bidet es un accesorio de plomería o un tipo de fregadero destinado para lavar los genitales y el ano. No obstante, su uso o incluso ducharse no limpia internamente.

Algunas personas optan por limpiar el recto con un pequeño enema desechable, esto consiste en introducir líquidos en el recto o colon por medio del ano, causando la expansión rápida del tracto intestinal inferior y una urgencia extrema por evacuar. Una jeringa de bulbo rectal es recomendable para administrar pequeños enemas.

Sin embargo, si tienes un movimiento intestinal saludable y habitual, no necesitas un enema. De hecho, hay que tener cuidado con los enemas o duchas porque implican un aumento en el contagio de enfermedades de transmisión sexual, debido al rasgamiento.

¿Sabías que el recto tiene sensores de presión para notificar al cerebro cuando hay que evacuar? Bueno, estos sensores pierden su sensibilidad cuando estás constipado y no te hacen saber que aún hay heces en el recto. El consumo de alimentos procesados y una dieta pobre en fibra acarrean un retraso en la defecación así el recto esté lleno, lo cual es una de las grandes causas para que las heces se hagan presente durante la penetración.

Ten en cuenta también que un adulto necesita mínimo un litro de líquido para el normal funcionamiento de sus órganos, ya sea ingiriendo agua, té, café u otras bebidas.

Por otro lado, las duchas anales limpian el recto con agua para que el sexo anal sea tan higiénico como se pueda y mucho menos sucio, lo cual puede brindarte más seguridad. Es recomendado usarlas 45 minutos antes de cualquier juego anal, así el cuerpo logra ajustarse.

Primero, quita la boquilla de la jeringa de bulbo o pera anal y llénala con agua tibia. Es importante que el agua esté limpia y que hayas probado que la temperatura sea adecuada. Solo pon la pera bajo el chorro de la ducha y apriétala para que absorba el líquido.

Segundo, pon la boquilla nuevamente y úntala con lubricante anal, busca el ángulo correcto e introdúcela por el ano gentilmente. Aprieta con suavidad, permitiendo que el agua se distribuya por el canal rectal y sácala con cuidado. Repite el proceso varias veces hasta que el agua salga limpia. Puedes hacerlo encima del inodoro para que tires los desechos.

Tercero, limpia muy bien la jeringa de bulbo con un agente antibacterial o bótala si es desechable.

La diferencia entre un enema y una ducha es que el primero tiene más capacidad (usualmente hasta 2 litros) y también tiene boquillas más largas para un alcance profundo en el canal anal, por lo cual puede inducir el movimiento intestinal.

La limpieza es salud. Disfruta del sexo anal higiénicamente, usa siempre un condón, lubricante acuoso y una buena ducha. No olvides una dieta alta en fibra y muchos líquidos.

 

Vía EBRÜ

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