¿Pueden los hombres conseguir orgasmos anales?

Concentrándonos y estimulando la próstata. La llamada “gran nuez interna” que al ser consentida sea con un dildo, pene real o con nuestros dedos, es capaza de hacer sentir “corrientazos” por todo el cuerpo y experimentar sensaciones desconocidas.

Por medio del sexo anal podemos llegar a caer en cuenta que nuestro deseo sexual no se rige por el pene, sino que va más allá, dado que la mente es quien controla todo nuestro sistema.

Al concentrarnos en cierta parte del cuerpo, nuestro cerebro activa todo su potencial para fijar puntos de excitación que, al ser palpados por tus manos, juguetes u otro hombre, este se encienda y produzca lo que aquí hemos denominado “corrientazos”.

Si soy despistado ¿cómo logro concentrarme?

Primero. Tienes que saber que el sexo se respeta y es, lo que más nos hace feliz.

Segundo. Cuando llegue el momento de tener sexo, sácate todas esas cucarachas que te dicen los demás y deja que el lapso solo sea entre tú y él. Olvídate de que “Juanito”, “pedrito” y “josefito” te dijeron tantas cosas.

Tercero. Conversa son tu chico para entrar en confianza. Eso sí, que sean temas chéveres, y no de la muerte del “señor de ayer”.

Cuarto. Cuando se habla de dominación, no se hace referencia a que es el activo el que lleve las riendas. No.

Se trata de que alguno de los dos, tome el control y lleve el momento.

Quinto. Los movimientos. Por favor, no se trata de un “rapidito”. Esto se llama “tener sexo del bueno”, entonces se hace con calma.

Ya después de un tiempo en que se está dilatado y los movimientos iniciales han hecho efectos, mejor dicho, cuando lo tengas adentro y no te moleste, puedes hacer todo lo que quieras, hasta fumar mientras el otro se mueve al ritmo que le plazca.

Sexto y último. Tengamos en cuenta lo siguiente: Por el hecho de que te guste más que te den por el trasero, y no al revés, eso no te hace más marica que el otro.

Tanto los activos como los pasivos somos gais.

Y todos, absolutamente todos los hombres gais, pasamos por ambas etapas. Así que no te dejes echar cuentos baratos.

Vía Boy4Me

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