Los LGBT rusos, bajo el yugo del Kremlin

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Putin

29/01/2013 – Pedro M. Bravo Vladímir Voloshin, redactor jefe de “KVIR”, la revista más leída entre la población homosexual en Rusia, ha decidido hablar para un medio extranjero como la agencia EFE para ofrecer su visión personal sobre la recientemente aprobada ley que prohibirá lo que desde la Duma conocen como “propaganda homosexual”, pero que se traduce en poner la mordaza a las lesbianas, gays, transexuales y bisexuales para que no puedan protestar por sus derechos.

Voloshin ha declarado que “a los homosexuales en Rusia les recomendamos neutralidad en público” porque, asegura, “las muestras públicas de afecto son peligrosas”. Y no es para menos, teniendo en cuenta que el redactor jefe de la revista gay cuenta cómo uno de sus compañeros fue hace poco brutalmente atacado cuando se dieron cuenta, en un bar, de su condición sexual. “Hace poco uno de nuestros redactores fue agredido en un café simplemente porque alguien se dio cuenta de que era homosexual. Estuvo dos semanas hospitalizado con una conmoción cerebral”, señala.

El periodista ha visto cómo las libertades en Rusia han ido disminuyendo en lugar de ir consiguiéndose más. Tanto es así que su revista empezó a estar en los quioscos cuando Vladímir Putin llegó al poder y, ahora, en lo que para él es un creciente retroceso de las libertades democráticas, ha tenido que cerrar la versión en papel porque “las presiones eran insoportables, de forma que llegó un momento que y ano era rentable publicar la revista”. Aunque, eso sí, no pierda la esperanza al asegurar que “de todas formas, saldremos ganando, ya que en internet aumentaremos nuestra audiencia”.

Voloshin dice tener esperanza y confianza en el futuro, recordando que también la primera ministra británica Margaret Tatcher, en 1988, aprobó una ley contra la propaganda homosexual y que, años después, en 2003, fue derogada. “Es una cuestión de tiempo. Con internet, en quince años todo será difernete. con estas leyes la Duma sólo quiere encubrir otros problemas acuciantes, como los escándalos de corrupción”.

El redactor jefe de “KVIR” tiene claro quienes son los verdaderos culpables de que la situación con respecto a la comunidad LGTB empeore cada vez más en Rusia. La primera causa para él es la creciente influencia de la iglesia ortodoxa, citando como ejemplo la condena del grupo punk Pussy Riot o los continuos ataques de los que son objeto los bares de ambiente, a manos de grupos ortodoxos radicales.

Pero además, uno de los culpables para Voloshin estaría entre sus propias filas, pero en el extranjero. Es Nikolái Alexéyev, un activista, autoproclamado líder, que ha convertido las marchas del Orgullo Gay en su principal objetivo y que para la Iglesia es “un sacrilegio”. Es verdad que este activista ha puesto en el panorama internacional el problema de la comunidad en Rusia, sin embargo, dentro del país, estas actuaciones no han hecho más que enfurecer a la Administración.

Algunos politólogos expertos como Gleb Pavlovski aseguran que esta ley no cambiará nada porque “los homosexuales nunca tuvieron libertades en este país”, aunque es cierto que otros opinan que esto constituye “la legalización de la homofobia”. Además, muchos activistas aseguran que es “imposible” señalar exactamente a qué se refieren con “propaganda homosexual” y que, por tanto, la ley podría tener una libre interpretación, hasta llegar a casos extremos.

Es lo que se teme la periodista Yelena Kostiuchenko, que dice que “la ley reduce a millones de homosexuales en Rusia a seres privados del derecho de hasta ir de la mano o besarse”.

Por su parte, desde las asociaciones pro derechos humanos, como Amnistía Internacional, tachan la nueva legislación como “un ataque a la libertad de expresión” y una “ley medieval”, que constituye una violación de las obligaciones de Rusia en cuanto a la lucha contra la discriminación de las minorías.

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