La historia de La Yuli. La pran lésbica en cárcel Venezolana.

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Según el reporte de la ONG Una Ventana a Libertad, el 5% de las peleas registradas en los calabozos policiales son provocadas por celos entre internos. Carlos Nieto, coordinador de la institución, explica que en los centros de detención preventiva y en las cárceles se forman parejas, pero no saben solucionar sus problemas a través del diálogo. Si a esto le sumamos que el 15% de los detenidos son victimas de acoso por, entre otras razones, su orientación sexual y de género, los centros penitenciarios de Venezuela no pueden contarse como ambientes especialmente seguros para la comunidad LGBT. Incluso, a veces, es la misma gente sexodiversa quienes cometen toda clase de acosos y actitudes violentas.

Tal es el caso de Yelitza Morales. También conocida como “La Yeli”. Continuamente acosaba a sus compañeras de celda en el calabozo de la comandancia de la Policía de Miranda, les quitaba artículos de aseo personal, comidas y otras cosas. Si alguna llegaba a quejarse o hacerle frente, esa persona recibía una golpiza brutal. Era “la Pran” de su pequeño recinto.ç

Privada de libertad desde 2014 cuando se resistió al arresto bajo cargos de secuestro, extorsión y otros varios, se dio a la fuga junto a su esposo, quien acabó muerto. Al llegar al calabozo impuso sus normas de convivencia. Ella era la que mandaba y las demás solo obedecían. Los conflictos los solucionaba a golpes. Su conducta violenta tenía su caldo de cultivo en sus continuas crisis de ansiedad por su adicción al crippy —un tipo de marihuana muy fuerte. Su agresividad la descargó varias veces contra Yadira, una interna que estaba embarazada. La tenía sometida, no la soportaba, le quitaba el champú, la comida y papel de baño. Nadie se explicaba el motivo de su odio. Una presa recuerda que, una tarde, Yadira, harta de sus atropellos, se levantó, la manoteó y le dijo: “¿Cuál es tu culebra conmigo?”. “La Yeli” se le abalanzó como un león hambriento. Le golpeó la cabeza, la cacheteó y la arrinconó. Si los policías no hubiesen intervenido, la hubiese matado. Decía enfurecida: “te voy a matar a coñazos desgraciada”.

Gracias a este incidente, fue trasladada a los calabozos de la comandancia de Ocumare del Tuy. Llego siendo una persona totalmente diferente, sin peleas ni conflictos, siendo la nueva en el recinto.

En esas cuatro paredes conoció a Yuleika, una interna de rasgos toscos, no se maquillaba, andaba con ropa holgada, tenía gestos propios de un hombre y saludaba: “Epa, que más”. Tenía cierto poder dentro de la celda, gozaba de respeto. En poco tiempo se hicieron amigas, eran confidentes. Su cercanía por la convivencia y el encierro dio paso al romance. En un principio no hacían demostraciones de afecto públicas, pero con el transcurrir del tiempo y la llegada de nuevas presas, su idilio dejó de ser un secreto a voces. Otras internas también se emparejaron. Propusieron tender sábanas dentro de la celda para tener intimidad, pero lo prohibieron.

La relación entre “La Yeli” y Yuleika parecía ser inquebrantable hasta que llegó Belkis, una exfuncionaria de la Policía Nacional que fue detenida por robo. Era una morena espigada, de ojos almendrados, que cautivó a Yuleika. Belkis le coqueteaba, hacía cosas para llamar su atención y logró su cometido. “La Yeli” fue desplazada. Los celos hicieron mella y volvieron las peleas por el triángulo amoroso. Las disputas eran tan fuertes que devinieron motines. “La Yely”, cegada por los celos, en una ocasión le enterró las uñas a Yuleika e intentó ahorcarla. La última vez le cortó el pelo con una hojilla y la obligó a dormir sobre la letrina que usaban como sanitario. Los uniformados se convirtieron en celadores y tuvieron que recurrir a la fuerza para separarlas. La situación de violencia en aquel espacio de cuatro metros cuadrados por tres era insostenible. Solo se calmó en diciembre de 2016, cuando el Juzgado 20 de Ejecución del estado Miranda, le otorgó la libertad a “La Yeli” por problemas de salud. Tenía candidiasis vaginal crónica e infección en los ovarios. Presumen que fue causada por malas condiciones higiénicas. Hacía sus necesidades en una letrina.

Con Información de El Estimulo

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