Japón celebra el festival del pene

pene_festival

El pasado domingo se celebró en un santuario cerca de la capital nipona el Kanamara Matsuri, más conocido como el ‘festival del pene’.

 

12/04/2013 La ciudad japonesa de Kawasaki, se llena cada año de turistas curiosos, jóvenes desinhibidos, travestis, niños y hasta personas mayores para adorar a una única figura: el pene. Si además añadimos que esta reunión es de carácter religioso, la particularidad de este evento es indudable. El Kanamara Matsuri, literalmente ‘festival del falo de metal’, es una celebración sintoísta que se lleva a cabo el primer domingo de abril de cada año.

Esta especie de verbena tiene como fin orar por la fertilidad y, además, por el bienestar de la pareja o por la prosperidad del matrimonio. La peculiar tradición, que mezcla algo tan pagano como el sexo con la religión, se remonta al periodo Edo (1603–1867). En aquel tiempo, las prostitutas de Kawasaki se acercaban al santuario sintoísta de Wakamiya para pedir protección divina a la hora de realizar su trabajo o la curación de enfermedades de transmisión sexual. El templo, lleno de figuras genitales tanto masculinas como femeninas, tiene como ‘reliquia’ el falo de metal que da nombre al festival.

Las figuras fálicas se presentan con tal naturalidad en la celebración que tanto niños como mayores participan en el evento. Miles de personas asisten a cada edición y los últimos años ha adquirido tanta popularidad que actualmente el colapso de público es notable.

La comunidad LGTB japonesa se hace notar entre los visitantes, y muchos turistas acuden llamados por la excentricidad de una celebración religiosa que tiene al pene como protagonista. Tan omnipresente está, que las calles están repletas de tenderetes donde se venden multitud de objetos que le hacen referencia. Las piruletas con forma fálica son las más populares, pero también se venden colgantes, camisetas, verduras moldeadas, velas y hasta amuletos sintoístas con la reconocible silueta. Todo lo recaudado se destina una buena causa: la investigación de la enfermedad del VIH.

En la cuestión de la fertilidad los genitales masculinos no pueden hacer nada por sí mismos, así que el pene, aunque es la gran estrella, no es la única representación sexual en el santuario de Wakamiya. Dentro del templo, fieles de todas las edades se aproximan a una gran vagina de bronce que tiene una zona dorada donde ha sido rozada con asiduidad. El culto consiste en comprar un pequeño falo de metal y arrodillarse ante la estatua que representa los genitales femeninos. El que quiera tener suerte con su fertilidad, con sus relaciones sexuales o con su matrimonio, solo tiene que rozar el pequeño miembro alrededor de la entrada de la vagina, eso sí, sin introducirlo dentro. Debe conservarlo como recuerdo de uno de los festivales más extraños, y a la vez más llenos de normalidad, del mundo.

 

Artículos relacionados

Vía Cascara Amarga

Compárte
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •