Hablando de derechos, diversidad y sexo con Tamara Adrián

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Tamara adrián es reconocida mundialmente por su lucha en pro de los derechos humanos de las minorías sexuales. Mujer luchadora y extraordinaria como pocas, nos sentamos a conversar con ella y esto fue lo que hablamos

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Hagamos un ejercicio: imagina que te revisan en un aeropuerto y no te dejan pasar porque el nombre en tu pasaporte no coincide con el género que tiene tu apariencia física.

Supón que vas a buscar trabajo pero te rechazan porque el sexo que tienen tus papeles legales no coincide con tu aspecto.

Nada más piensa que ni siquiera te reconozcan tu nombre porque no coincide con cómo te ves.

Ahora imagínate vivir en un cuerpo que no concuerda con cómo tú te identificas. ¿Cómo se supone que vives cuando se te niega el derecho a tu identidad? No la que te quieran dar. La tuya.

Eso es solo una pequeña parte de lo que significa ser transgénero en un país donde el machismo se infunda a los niños y niñas por igual y si las cosas no son de una forma determinada, el rechazo es inminente.

Por todo eso ha pasado un número no determinado de hombres y mujeres que, en muchos casos, tienen que hacerse invisibles para no ser juzgados por una sociedad que no los entiende. Salirse del molde significa pasar por penas que podrían ser evitadas si lo que se inculcara fuera el respeto.

 

Tamara Adrián es una de esas personas. En 2004 tuvo las agallas de pararse y exigir sus derechos pero la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia al sol de hoy sobre el expediente que ya acumula más de tres mil páginas no ha dicho nada. Nada.

Mujer, abogada, profesora y activista mundialmente reconocida por su lucha en pro derechos humanos de las personas LGBT, compara la vida de una persona trans con la de un inmigrante… en su propio país.

Cuando le pregunto cómo ha sido ser trangénero en Venezuela, después de sonreír levemente me dice que no es fácil en ninguna parte del mundo:

Si eres mujer tienes que ser dos veces un hombre para ganar lo mismo y ser apreciada. Si tú eres una persona trans tienes que ser tres veces mejor. Y fajarte”.

Venezuela fue uno de los primeros países de la región y el mundo en dar un paso gigante en pro de la igualdad al reconocer legalmente a las personas trans. Se calcula que al menos unas 150 personas (operadas, por requisito de la época) fueron registradas a petición de su identidad de género  desde los 80 hasta 1998.

“Del 98 a la fecha nos paramos. Retrocedimos a épocas anteriores al 77, ¿qué pasa? ¿Qué pasó? ¿Por qué se aprueba una Ley de Registro Civil donde no se reconoce a las personas trans?

 

El mundo avanza todos los días en materia de leyes de igualdad y protección para personas LGBT, ¿qué pasa en Venezuela que no?

La pregunta del por qué no avanza habría que hacérsela a los representantes del  PSUV. Lo digo con toda responsabilidad porque ellos han tenido todo el poder para legislar. La Asamblea Nacional se ha negado a hacerlo. En 7 u 8 oportunidades que se ha tratado de hacer algo y  siempre lo echan a la basura. Incluyendo la constituyente. Incluyendo la reforma constitucional, incluyendo una fallida reforma de parejas en 2006.
En una primera discusión se logró los derechos de pareja y de identidad pero luego se borró. Ni siquiera aparece la palabra género en la Ley de Igualdad de Género.

En la reforma constitucional lo que yo propuse es lo que hoy en día es la constitución de Ecuador. Nadie sabe pa’ quién trabaja. Después solicitamos la reforma de la Ley Orgánica del Registro Civil para volver a incorporar los derechos de pareja y de personas trans, fuimos a la a la Asamblea y vamos y vamos y vamos. Y par de semanas atrás se solicitó matrimonio de personas del mismo sexo. ¿Por qué? Bueno, es una evolución natural.

 

Son infinitas las excusas, que Venezuela no está preparada, que Venezuela es un país puritano, ¿eso no es lo mismo? ¿Qué tiene de cierto eso?

Sí, es la misma excusa. O sea, ¿estamos menos preparados que Brasil, Colombia, México o Uruguay o Argentina? Entonces tenemos una bien pobre idea de nosotros mismos.

Al contrario. Creo que la población es mucho más abierta y tolerante de lo que son sus políticos. La única encuesta que se ha hecho refleja que por lo menos el 52 por ciento de las personas entiende que las parejas del mismo sexo deberían tener igualdad de derechos. Lo cual es altísimo en un país donde nunca ha habido una campaña a favor.

En Argentina cuando empezó la discusión del matrimonio igualitario el 42 por ciento estaba a favor y luego de meses de discusión era el 70 por ciento. Porque la gente se da cuenta de que el matrimonio igualitario no le quita derechos a nadie y le da derechos a quienes no tenían.

Desafortunadamente la polarización en Venezuela ha hecho mucho daño en la lucha. Por lo cual se tiene que buscar es un consenso y en un país donde se ha negado a buscar consenso en las cosas más sencillas se llega a la conclusión de que hay un tema donde no hay consenso ni disenso sino que el consenso hay que construirlo con una mayoría distinta de las mayorías políticas. Sería un reto de la democracia

 

 los jóvenes apoyar la inclusión?

Históricamente Venezuela es un país pacato. No hipócrita, pacato. Es inconsistente. Hoy en día el tema es distinto.

Hay que darse cuenta de que todos somos seres sexuados y que nos realizamos, entre otras cosas, a través del sexo y en la medida en la que lo veamos positivamente y naturalmente como algo que debemos apreciar en la justa medida que nos permite realizarnos, superarnos y comunicarnos como personas, en esa medida el sexo deviene en lo que es.  Y se le quita ese componente birriondo que, normalmente, solo acompaña a esas personas que no tienen buen sexo.

 

¿Qué le dice a los detractores?

Yo creo que lo más importante es que cada quien tiene que aprender a superar el prejuicio de cada época.  Preguntarse algo bien sencillo que era lo mismo que hubieras podido preguntarle a un blanco cuando la esclavitud: ¿en qué te perjudica que yo tenga iguales derechos? ¿Y En qué te beneficia que yo no los tenga?

Más allá de los prejuicios. Deja aparte cualquier justificación divina. Porque son los mismos prejuicios que de la esclavitud y otros vinculados a través de pseudo argumentos religiosos porque nunca lo han sido como tal.
Independiente de cualquier prejuicio: ¿en qué, de manera personal, te perjudica que yo tenga iguales derechos?

 

¿Y un mensaje a la comunidad LGBT?

Se está trabajando a nivel internacional para tener iguales derechos. El closet del cada quien es al tiempo de cada quien. El mensaje de la ONU “Tú no estás solo” es porque la comunidad internacional toma conciencia de que se habla de derechos iguales y a medida que eso se logra la lucha no es solo de las personas homosexuales, LGBT sino en conjunto con otras personas de buena voluntad que sienten empatía por la causa. Y la apoyan.

Esta lucha no es solo de las personas LGBT. ¿Acaso crees que los integrantes de los Tribunales Supremos son todos homosexuales? Son personas que quedan convencidos de la igualdad de derechos y toman su compromiso. ¿Quiénes votaron por los derechos de las mujeres? Los hombres. ¿Quiénes votaron por los derechos de los negros? Los blancos. Es hora de crear movimientos de empatía. Donde se convenza la necesidad de iguales derechos a aquellos que no son LGBT y están a favor de los derechos, la dignidad, de la igualdad de las personas y es en ese momento en el que el mundo cambia.

 

Vía Planetaurbe

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