Giovanni Piermattei: El matrimonio igualitario es la lucha por la dignidad humana

giovanni piermattei

Giovanni Piermattei  es presidente de la Asociación Civil Venezuela Igualitaria y un hombre incansable. Un día es ponente en un foro, otro día está reunido en mesas de trabajo organizando nuevas actividades, participando en un programa de radio, activado en las redes sociales, hablando en la Asamblea Nacional, en los tribunales, en la defensoría del pueblo, llevando informes, introduciendo proyectos, todo relacionado con su razón de ser en la actualidad. Conseguir que en Venezuela se apruebe el Matrimonio Igualitario, lucha en la cual está abocado desde hace 3 años y que hasta ha mermado su poder adquisitivo.

Aparte, no vive en Caracas, epicentro de su lucha, sino en una ciudad que está a unas dos horas de la capital venezolana. Para este Quijote criollo de ascendencia italiana hay esperanzas. Se niega a ser pesimista pese a que muchos afirman que el Estado venezolano está negado a reconocer el derecho al matrimonio de las personas homosexuales.

Considera que con la declaratoria del 17 de Mayo como Día Nacional de la No Discriminación por Orientación Sexual e Identidad y Expresión de Género, Venezuela se acercará más hacia esa conquista.

En una oportunidad me contaste que en una época fuiste homofóbico y transfóbico, siendo tú una persona gay, ¿cómo vivías esa dualidad? ¿A qué crees que respondía tu comportamiento?

–Ese comportamiento obedecía a que vivimos bajo un sistema –como me gusta decirle hetero-socio-culturado–, en el que se nos enseña que ser distinto está mal y que, definitivamente, debemos vivir invisibilizando esas cualidades que tenemos como seres humanos diversos. Nos sometemos a una tortura psicológica en la que evitamos relacionarnos con cualquier otra persona que sea mucho más diferente a nosotros. A pesar de sentir y saber que amaba de una forma diferente, porque me reconocía como homosexual, sin embargo, lo que fuera un poco más diferente que yo, como por ejemplo, las personas transgéneros o transexuales, a ellas las reconocía como personas mucho más enfermas que yo, que no debían existir. Me parecía que eran homosexuales que estaban confundidos porque pensaban que ser homosexuales era ser mujer. ¿Cómo logré vencer este pensamiento? A través de un proceso de autoformación, investigando y entendiendo de qué iba todo, esto que se nos impone solo se supera a través del conocimiento.

Siempre te reconociste como gay, desde tu adolescencia

–Sí, desde niño inclusive yo sabía que era diferente, no entendía mucho, porque además en mi época hace 40 años no era como ahora que hay tantas formas de acceder a la información. Yo vengo de una familia bastante humilde y vivíamos en lugares remotos, todo el tiempo nos estábamos mudando porque mi familia, además, pertenecía a grupos revolucionarios de izquierda y siempre teníamos que estar huyendo. La mayoría de mis amigos siempre fueron mujeres lesbianas, me sentía más cómodo porque de alguna manera estaba a gusto en mi papel hetero- normado, porque andaba con mujeres y no con hombres.

AL RESCATE DE LA DIGNIDAD HUMANA

¿Cómo te vinculas con el activismo? Entiendo que fue por una expareja, pero dentro de Giovanni qué se movió para que dieras el gran salto, no solo en aceptar a las personas homosexuales y trans, sino a trabajar por sus derechos?

–En el 2012 Jesús González, quien era mi pareja, se vino a Venezuela él vivió por trabajo en Argentina y Brasil en la época en que se estaba gestando en esos países la lucha por el matrimonio igualitario. A su regreso me decía que por qué acá nadie decía y no hacía nada al respecto. Él comenzó con su discurso de matrimonio, para mí como muy bien te contaba con el tema de la transfobia, yo me reconocía como un ser humano oprimido, necesitaba seguir siendo como era, reconocer que yo tenía derechos, no era fácil. El matrimonio para mí era una cosa inalcanzable, algo que no nos correspondía, eso era de heterosexuales. ¿Por qué teníamos que repetir modelos hegemónicos? ¿Por qué teníamos que casarnos? Eso es una cosa de la familia tradicional.  Nunca le vi más alcance, sin embargo, él duró un mes tuqui-tuqui dándome con el tema del matrimonio. Tanto fue su insistencia que me puse a estudiar y a autoreconocerme, en ese proceso me fui sensibilizando. Mis relaciones de pareja siempre fueron duraderas y yo como pareja siempre fui una persona muy afectuosa y nunca me quería recatar en los espacios públicos. Podía darle miradas bellas en un restaurante a mi novio, quería agarrarle la mano, quería que me diera un beso de buen provecho, algo que no hacíamos pero era un deseo. Durante todo este proceso entendí qué es lo que me da el derecho al matrimonio. Es el derecho a ser reconocido digno, el derecho de que mis relaciones afectivas no tengo por qué esconderlas, porque son tan dignas como cualquier otra y que el Estado me garantice el derecho al matrimonio significa que ya no tengo que esconder mis afectos.   Todo esto tiene que ver con mi dignidad, ahí fue cuando tomé como bandera la lucha por el matrimonio igualitario como el rescate de la dignidad humana y el respeto a todas las formas de ser, de amar y de estar en el mundo.

NOS DESALENTAMOS CUANDO NOS COMPARAMOS

¿Tiene asidero la afirmación de que Venezuela está en los últimos lugares en la región en materia de Derechos Humanos de la población LGBTI?

–Siempre he estado en contra de esa postura porque realmente qué obtenemos al utilizar un discurso lastimoso e indignante. Ese discurso qué promueve, a qué invita, la gente al escuchar eso ¿va a levantar sus banderas y a luchar por la igualdad en nuestro país? Ese discurso acaso no sustenta el mismo sistema opresor que pretende que nos inmovilicemos y sigamos viviendo invisibles en nuestra sociedad. Para mí ese discurso hay que cuestionarlo desde esa perspectiva, ya que le estamos siguiendo el juego al sistema opresor. Nos desalentamos porque nos comparamos y decimos pero aquel país ya tiene esto, o el otro ya avanzó tal cosa. Además si nos comparamos con otros países, aquí vivimos más libremente los homosexuales, no somos perseguidos ni acosados por el Estado, aunque muchos se hayan ido del país argumentando que aquí son perseguidos, eso es mentira, aquí no sucede. No quiero con esto negar que existe una realidad de desprotección social y jurídica. No estamos tan atrasados porque también debemos entender que no se puede comparar un país con otro, las realidades históricas, sociales, culturales son distintas. Podría decir que en materia de derechos hacia la mujer, Venezuela está más avanzada en la región con respecto a otros países. Utilizar esta postura como piedra angular para qué. Aquí se ha ido avanzando progresivamente, justo estos últimos tres años se ha dado una lucha más concreta. La responsabilidad no es solo del Estado, sino que tiene mucho que ver con los activismos en Venezuela, qué tan formado y cuáles han sido sus objetivos concretos, hacia donde han dirigido sus metas. No subestimo el trabajo que hayan hecho, han logrado protección en algunos grupos como personas con VIH o personas trans. Sin embargo, muchos lanzan la piedra y luego se quedan tranquilos, esperando que algún día sucedan los cambios. Es un tema de seguimientos, de que los activistas en el país deben entender que tenemos que ser realmente activos en la acción.

Se viene el 17-M, fecha en que se espera sea declarada por  la Asamblea Nacional como Día Nacional Contra la No Discriminación por Orientación Sexual e Identidad de Género. ¿Es eso solo un hecho simbólico? ¿Cuáles son sus repercusiones?

–Para Venezuela Igualitaria es algo más que simbólico. El documento que le consignamos a la Asamblea Nacional prevé una serie de artículos que invitan a promover políticas publicas concretar en función de garantizar el libre ejercicio y goce de los derechos humanos plenos a todas las personas, independientemente, de su orientación sexual, diversidad sexual y expresión de género. Promover, además, el respecto en los medios de comunicación y programas deTV. Así como el lanzamiento de una campaña de promoción de una Ley de Educación inclusiva. Se le exhorta a las entidades gubernamentales a que formen a los funcionarios y funcionarias en cuanto al respecto de la dignidad de las personas LGBTI. Están por convocarnos en los próximos días para comenzar las discusiones en mesas de trabajo, esperamos que se den esas conversaciones.

¿Por qué el dominio masculino dentro de las organizaciones LGBTI del país?

–El tema de la visibilidad lésbica en los movimientos es álgido. En Venezuela Igualitaria estamos abiertos a trabajar con lesbianas y nos alegramos cada vez que una quiere ingresar a nuestro equipo. Creo que la invisibilidad lésbica obedece al mismo sistema hegemónico que enseña a la mujer a estar supeditada a la decisión del hombre, la mujer lesbiana no escapa de esta realidad En nuestra organización tenemos ejemplos de  mujeres que hacen prevalecer sus ideas. Era el caso de Gini Soto, ella sí se imponía con sus propias ideas. También tenemos a Nancy Aguirre,  pero no es el común de las mujeres que nos acompañan en la lucha, porque en líneas generales el comportamiento es muy similar al de una mujer hetero  que sigue un dominio hegemónico.

SER ACTIVISTA EN VENEZUELA

Tú eres un ejemplo de que en Venezuela el activismo es doblemente cuesta arriba. Primero, el financiamiento es muy escaso y segundo se debe luchar contra la polarización política que atraviesa a todos los sectores del país.

Se nos hace muy complicado hacer activismo pleno si no tenemos recursos para financiarnos. Los proyectos que podemos circunscribir a veces no encuentran cabida en los espacios públicos. Generalmente, las embajadas financian las actividades de los movimientos sociales que se organizan para llevar adelante nuestras demandas. Sin embargo,  se abocan a temas que consideran coyunturales, tanto los activistas como los entes financieros, es decir: como la salud sexual y reproductiva de la mujer y las relaciones hetero; enfermedades de transmisión sexual y la situación de calle de las personas trans o sus problemas de drogas y alcohol. Esos son los temas que principalmente financian. Pero cuanto llevas propuestas que tienen que ver con iniciativas relacionadas con las dignidades humanas, como son las luchas por los derechos sociales, culturales, políticos, económicos que tenemos todos y todas en este país, esos proyectos no son financiados. Actividades que estamos organizando como la Expo por la Diversidad Sexual que pretende sensibilizar desde el arte a una sociedad y que es un trabajo que se ejecuta en otras latitudes, en Venezuela no consigues financiamiento para este tipo de proyecto. Desde que yo me involucré con esta lucha tuve que renunciar a mi trabajo e invertir todo lo que tenía en esta causa, cosa que no me cuesta nada porque lo hago desde el corazón porque creo definitivamente en la igualdad plena para todas y todas. Si tengo que sacrificarme yo, no me importa, suena como una falsa modestia, pero realmente no puedo verlo de otra forma porque lo estoy haciendo de esa manera. Sin embargo, los 35 activistas que tenemos en Venezuela Igualitaria no lo pueden hacer, porque la gente necesita sustentar su modo de vida. Se hace cuesta arriba cuando es solo uno quien puede disponer de todo su tiempo.

¿Cómo estás haciendo para subsistir?

–Vivo gracias a que mi familia y algunos amigos que me financian.

¿Por qué tanta entrega a esta causa?

–Quiero dejarle algo a este país, es la cuota que pago por haber vivido en este mundo.

¿Buscas algún tipo de reconocimiento?

–Lo que menos que aspiro es a ser reconocido. Lo que más deseo es que nuestros próximos niños, jóvenes y adultos en Venezuela puedan vivir en un país más igualitario y justo.

¿Qué se gana con la visibilización? ¿ Por qué es necesaria?

–Porque las personas necesitan tener siempre un referente que les sirva como referencia positiva para sentirse identificado. Este tema de la visibilización es sustancialmente importante y encontrar esos referentes positivos que nos llenan de coraje para formarnos, para empoderarnos de un discurso que nos haga legítimos frente al Estado y poder enfrentar con dignidad esta lucha.

¿Por qué en Venezuela es tan difícil que las figuras públicas que ostentan cargos de poder político, cultural, económico, etc y que son LGBTI, den el paso y se visibilicen?

–Esa pregunta está como difícil de responder porque también me gustaría saber el por qué.

¿Obedece a la influencia religiosa?

–En Brasil hay referentes positivos público a pesar de la fuerte influencia religiosa. Al igual que Colombia, un país más conservador que el nuestro, también tienen referentes positivos. Yo descartaría el machismo y la influencia religiosa. Creo que es un tema de evolución cultural, que Venezuela ha ido un poco más lento. ¿A consecuencia de qué? Para mí los referentes positivos han sido prácticamente inexistente porque los movimientos sociales que luchan por nuestras reivindicaciones han sido inertes, no han tenido la suficiente capacidad de disciplina y nuestros medios de comunicación que son un gran soporte para visibilizar la lucha ha hecho todo los posible por invisibilizarla aún más.

GIOVANNI ADENTRO

¿Qué te enternece?

–Una mirada cálida o el llanto de mi pareja, por ejemplo.

¿Cómo es el Giovanni enamorado?

–Demasiado regalado y consentidor

¿Cuántas veces te has muerto de amor?

–Me enamoro con todo el corazón, así que he muerto de amor muchas veces. Todas las parejas que he amado me han hecho morir de amor en el momento que las relaciones terminan.

¿Y cómo resucitas?  Con otro amor.. se aplica aquello de que un clavo saca otro clavo.

–Creo que sí, en algún momento se ha dado eso en mi vida. Sin embargo, esas muertes de amor de la que hablamos, luego el resucitar ha sido por un proceso más largo.

¿Un miedo?

–A ser viejo.

Una cita romántica ideal

–Para mí lo romántico está en mí. Me podría definir como romántico. Y una cita ideal puede ser en mi casa cenando arepas (comida típica venezolana); en la cama leyendo poemas o simplemente en la cama sintiendo el calor y la piel de mi pareja.

Tu libro de cabecera hoy

–Me leo y me releo el libro del Matrimonio Igualitario en Argentina.

Giovanni sueña con casarse…

–Siempre me han gustado las relaciones de pareja estable, nunca soñé con casarme, pero ahora que existe esa posibilidad que sé que puede ser alcanzada ¿por qué no casarme con la persona que quiero?, y por supuesto que en mi país.

¿Tendrías hijos?

–Me gustaría adoptar, siempre quise.

¿Quién te seduce ahorita?

–Franklin Caldera

Está ocupado tu corazón

–Sí, un poco.

 

Vía Sinetiquetas.org

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