En Brasil abrieron una casa de acogida para la comunidad LGBT rechazada por su familia

“La expulsión de la familia no se produce necesariamente con la frase ‘coge tus cosas y lárgate de aquí’. La mayoría de las personas que acaban aquí han sido sometidas a unas semanas de acoso e intimidación por sus familias, no han podido hacer nada para que pararan con su actitud, y han tenido que abandonar el domicilio“, explicó Irán Giusti, uno de los responsables del proyecto.

En la ciudad de Sao Paulo en Brasil abrieron la primera casa de acogida para jóvenes pertenecientes a la comunidad LGBT que han sido expulsados o rechazados por su familia.

La ONG abrió la casa para mostrar su apoyo y ofrecer su ayuda a todos los jóvenes que, en base a su orientación sexual o identidad de género han sido maltradados y ayudarlos a reencontrar su hueco en el mundo y que puedan ser productivos sin ningún tipo de discriminación.

“La expulsión de la familia no se produce necesariamente con la frase ‘coge tus cosas y lárgate de aquí’. La mayoría de las personas que acaban aquí han sido sometidas a unas semanas de acoso e intimidación por sus familias, no han podido hacer nada para que pararan con su actitud, y han tenido que abandonar el domicilio“, explicó Irán Giusti, uno de los responsables de la casa de acogida para jóvenes LGTB abierta en Sao Paulo.

Por su parte, Otávio Gomes, un joven de la comunidad LGBT que vive en la casa de acogida después de que su familia lo repudiara y su tío le agrediera, contó que cuando acudió a la policía encontró a unos funcionarios carentes de educación en torno a la diversidad sexual. “Fui a la comisaría de policía para registrar un informe sobre la agresión pero tuve que enseñar a la policía a escribir la palabra homofobia. Nunca, en la vida, habían oído hablar de tal cosa“, lamentó el joven.

La casa de acogida ofrece a quienes llegan allí luego de haber sido rechazados de una u otra manera por sus familias debido a su sexualidad, un lugar donde vivir, alimentos, ropa y zapatos pero también apoyo a nivel psicológico, laboral, educativo y médico.

La estancia máxima en el centro es de 3 meses, en ese tiempo los jóvenes deben tratar de encontrar una alternativa para seguir sus vidas.

Marcel Borges, otro de los residentes de la casa explicó sobre ese punto: “tengo que tener en la cabeza que estoy aquí de paso, que solo es mi casa por el momento, y que mi casa de verdad tengo que conseguírmela por mí mismo“.

Financiación
El proyecto de la casa nació en 2015 cuando Irán Giusti abrió la puerta de su departamento para recibir los LGBT que habían sido expulsados de sus hogares. Frente a la gran demanda, junto a los estudiantes de relaciones públicas, Otavio Salles , y la agencia de comunicación Cuatro y uno llevó a cabo una financiación colectiva a través de la plataforma Benfeitoria la que captó R $ 112.000 y alquiló una casa durante un año en Bela Vista, la región central de Sao Paulo.

La Casa 1 como fue bautizada fue inaugurada el pasado 25 de enero y tiene una capacidad para 12 residentes. La idea de los impulsores es seguir creciendo y para eso piden la colaboración de la población para la financiación.

La casa de acogida también funciona como centro cultural con una sala de exposiciones, sala de cursos, conferencias y talleres y una biblioteca abierta al público. La casa es un espacio abierto de 10h a 22h todos los días para recibir a los que necesitan apoyo, ocio, entretenimiento y querer poner en práctica sus proyectos.

Vía Ir21.com.uy

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