Condenan a un gay por una agresión hetero

El joven menorquín Joan Cardona Pons nunca imaginó que se vería en la increíble situación de tener que demostrar ante un juez su condición de homosexual. De nada le ha servido que así lo declararan, bajo juramento, sus familiares y el chico con el que entonces mantenía una relación sentimental: un tribunal le ha condenado a tres años de cárcel por la supuesta agresión sexual a una mujer que, él asegura, nunca cometió.

Condenado Joan Cardona

Después de que la Audiencia Provincial de Barcelona haya rechazado su apelación, Joan Cardona tiene sus esperanzas puestas ahora en el Tribunal Constitucional, al que recurrirá por vulneración de sus derechos, y en la presión popular: más de 3.000 personas han firmado ya en las redes sociales para pedir justicia para él.

Más de 3.000 personas reclaman justicia para Joan Cardona en las redes
La pesadilla de este muchacho de 27 años comenzó el 19 de noviembre de 2012, cuando una joven denunció en una Comisaría de los Mossos d’Esquadra de Barcelona que un individuo la había abordado en su propio portal y, tras sujetarla con fuerza por los brazos, le había tocado el pecho y las partes íntimas, antes de emprender la huida.

Casi a la misma hora en la que se produjo la presunta agresión sexual, Joan acababa de cenar en casa y estaba chateando con su novio a través del Facebook mensajes que evidencian su relación sentimental, y que también fueron aportados en el juicio.

‘¿Que si tengo miedo a ir a la cárcel? Miedo no, lo siguiente’, exclama
Once días después, Joan Cardona acudió a un supermercado situado a apenas cien metros de su piso, en el que realiza habitualmente las compras y en el trabaja como cajera la denunciante. Sin que él fuera consciente de ello, la chica identificó al joven como su presunto agresor ante varios compañeros. Uno de ellos le tomó una foto con el teléfono móvil y le siguió hasta su portal, para saber dónde vive. Tampoco era necesario, ya que Joan, como solía hacer siempre, pagó con su tarjeta de crédito, por lo que sus datos personales quedaron registrados.

Poco después, Joan fue llamado a declarar a la Comisaría de los Mossos d’Esquadra en el barrio de Sans. Fue entonces cuando supo, por primera vez, que se le acusaba de intentar abusar de una chica. A pesar de que en su declaración inicial había asegurado que nunca antes había visto a su agresor, la denunciante señaló luego sin dudar en una rueda de reconocimiento a quien era un cliente habitual de su supermercado.

Ésta ha sido la única prueba que ha llevado al titular del Juzgado de lo Penal número 8 de Barcelona a condenar al joven menorquín. Durante el juicio, su defensa intentó en vano desmontar la acusación. Según la denunciante, su agresor había llegado en moto hasta su portal. Joan demostró que no tiene ni moto ni carné para conducirla. Tampoco le han multado nunca por conducir este tipo de vehículo.

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